Deseos y cumplidos

Puede ser que en el antro de un coloquio baladí, una mujer pida que le escriban una prosa comburente y que se la entreguen en la impresión de un acto, con sus asas tomadas por vapores y la luz que vence, la sangre que papita. Y que a su lado,  él, que no espera ganar lo magnifico del  desnudo, escuche.

Que entonces esta mujer exhale una propuesta, como una copia de la pubescencia y se proponga servirle de carnada. Agrande el territorio de lociones, su ingle despistando a los dogos del reloj y como quien cría a un pedido, levante la costumbre súbdita y se recline en toda la representación de la almohada. Condiciendo así la abertura de sus labios con la lámpara que acomoda el grito de ese cuarto.  Y que  el hombre, sin levantar discursos a la lengua,  se desvista.

Pero que entre el nieto y que la mujer – pidiendo aún la escritura de siempre – mire al niño que  tras el compás de la lluvia de hoy, trae su tiempo de hombre germinando sin imperar apuros: nada más sacudiendo  el  parecer, los contras de su afán. Y que nuestra mujer observe su larvado y propio pincel en la factura y con la mirada agitada, agarre al pimpollo de la mano y lo acueste a su diestra, donde el candil de la esquina, cierra poco a poco las demandas.

Una mujer que frena así, tiene su hombre. Y un hombre que escribe.

 

 

 

 

27 January, 2012  Deje un comentario

Que el futuro no me sea indiferente

No es que Tampa sea culpable.

Imagino que siempre ha tenido un día de este tipo en sus manos. Que como toda ciudad que desprende tinta en sus colmillos, se estira en la preñez del tedio y el asfalto responde en su festin de recluido.

Por una de sus calles nace un árbol, y tiene entre sus ramas una carga de verde, como un color que ostenta al aire para que le premie la pertenencia. Un arbolito de la misma Tampa, nacido en el fondo de su concepción, en el pilar de sus arcos. Puedo acercarme y tirar un lienzo en su sombra, acariciar el deslumbre de su fronda, y ahí, agazapado en la novedad que una ciudad ajena insiste, dormir.

Pero este sol que hoy se percibe delicado, adquiere la forma material del compromiso y se convierte en  pies que se agitan sin besos, en idealidades que reflejan la sangre y un disfraz perpetuo de privacidad. Hay una clara mudanza desde rayos a palidez de soldado, a interrupción del deseo y la indiscreción de la pujanza. Hay un comercio desembarazándose lentamente de la religiosidad de la madrugada.

Y despierto en la presencia del misterio: saco una mano y palpo la victoria del tiempo, ni me muerde la fortuna, sólo un transporte de conmociones que aún no triunfa, un ímpetu  que agita el sombrero y precisa la tierra, la indumentaria campesina de los ojos. Acepto que me flota una ciudad inevitable y le calzo elementos de hambre; sé que me paso a amenguarla, Tampa  en el desahucio de intereses, y vengo y escribo.

24 January, 2012  7 Comentarios

Una vida a lo Freddy Mercury

Venir hasta aquí.

Y mirar a los ojos del brillo y recibir la umbría, la parva oblicuidad de la ojeada que retorna desde el triunfo de lo opaco. Un ojo en el contra de la corriente, la tentativa de que en el oteo surja una historia. Y acechar el rastro de la aureola, que se desprende del iris destinada a ser la misma.

El brillo es una masa jornalera que tiene la libertad de la vesania: rueda en la senda débil y usa el paño de vivas y recados. Atañer al que sigue, darle un vuelco de vista trepado en la autoridad de la hermosura. El continuador que no acopia los jugos, que no sigue a las rocas sino que ora en la cueva.

Corazonar el pleito, la musa que es amante, despellejando el manto y exponer el convite cuando es raso el antojo. ¿Dónde poner el ojo que el mundo viste aprisa?, ¿en la ventana de un lecho privado, con sábanas iguales?. El rodeo en la picada, la singular vuelta del aplauso. Subir la cabeza, el pecho en bandolera y artesanar aullidos, el mundano pedazo de intelecto; estar en las diócesis del orbe, en los descansos que se permite a veces cortar el aire con un paso, con una cetrería que avitualla.

Y no querer morir.

22 January, 2012  16 Comentarios

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